Inspirándose en las palabras de san Pedro: «Por sus llagas fuimos curados» (1 P 2,24), el autor ofrece una reflexión original en la que cada llaga de Cristo revela verdades salvíficas sobre Dios y el hombre.
La ambición tiene bastante mala prensa entre los católicos. Algunos la consideran una búsqueda del ego y la vanagloria, y reducen su sentido a la simple ambición mundana. Pero se puede lograr otro punto de vista más plen...
Qué difícil es tener tranquilidad.. Estamos expuestos a numerosas tensiones y problemas, que a veces nos originamos nosotros mismos. Sin la paz del corazón nos sentimos tristes e infelices, pues esa paz es componente esencial de nuest...