Na Tita Llorens (Ciutadella, 1968) és una gran nedadora que fa llargues travesses, tant per aigua salada com per aigua dolça. En aquesta bonica història, i des dels ulls de la seva néta, na Mia, lacompanyam per lave...
Mahshid contempla el mundo desde una ventana: Teherán se expande como un espejismo sobre la tierra antigua, mientras el viento agita la promesa de una vida distinta. Desde esa mirada íntima se abre paso una voz que interroga la belleza, la...
En Villa Virgilia, la casa de la escritora Virgilia Michaels, los relojes marcan la hora prohibida: de tres a cuatro de la madrugada. Es la hora de los fantasmas. Cuando su nieta Iria se queda a dormir allí, siempre se despierta a la hora crí...
Recomendado a partir de 12 años, es un poemario multiedad porque es también para aquellos lectores que, a pesar de su edad, todavía reconocen las voces, los sonidos y los paisajes de su infancia.
La noche en que su madre murió, Elora vio un relámpago violeta desde la ventana del hospital Saint-Étienne. Comprendió al instante que aquel fogonazo era la llama de su madre, recién liberada del mundo. Y simultán...
Todo libro es un proyecto colectivo y este lo es de forma radical. Esta es una antología de historias de ficción sobre las formas y posibilidades de colaborar. Se rastrean diversos términos ancestrales para denominar la práctic...
En "Cómo guardar ceniza en el pecho" laten la memoria de la infancia trenzada con los aprendizajes que aporta el paso del tiempo, la reconstrucción personal, cantos de despedida y esperanza, y la reflexión sobre la escritura....
Pablo sólo tiene seis años, pero sabe mucho sobre ser madre: desde hace unos días cuida, mima y educa al pequeño burrito Ross como si fuera su propio hijo.
Este poemario tiene su génesis en la necesidad de aunar un proceso de análisis interior con el creativo, un intento de convertir, a través de la escritura, la emoción en reflexión para poder utilizar ésta como...
Paseo al anochecer. Cogidos de la mano vamos paseando,. un ratito a pie y otro caminando. Después de cenar le digo a mi abuelo: Vamos, que ya oscurece.