Sin los insectos, el mundo sería un lugar bastante terrible. Sí, sí, como lo oyes. Aunque a veces te den miedo o asco, estos bichitos polinizan las plantas, ayudan a los científicos, eliminan muchísima caca y son la fuen...
Si «Buscando a Nemo» estuviera basada en hechos reales, el protagonista habría nacido hermafrodita, habría crecido como macho y habría llegado a practicar sexo con su padre.