La pulguita se quedó callada, pero siguió pensando. Se trepó al gato negro que dormía bajo la parra, para pensar mejor. Pero cuando las ideas vuelan siempre puede pasar algo. Hasta las pulgas pueden.. ¡volar!
Para una lluvia de pájaros se necesita: un pájaro y una pajarita que se enamoren y fabriquen un nido donde cuidarán a sus crías que crecerán y volarán muy alto y cada cual conocerá a otra ave y se enamorar&...