Un libro bueno te mantiene, te defiende y, sobre todo, te da la mejor compañía en los momentos de soledad, melancolía y tristeza por los que pasamos todos; es más, a diferencia de un amigo, un libro se quedará a tu lado...
Este libro tiene por sustrato a la vida humana, en especial, la del cristiano, y a la Biblia como superestrato; dicho sea con palabras que tal vez inventamos por comodidad comprensiva: una sencilla simbología del hombre como enfermo y a la Biblia...
Aunque solo seamos un trozo de materia, nada se destruye, todo se transforma y, por eso, nada muere nunca. Nada ni nadie. Todos nos sobreviviremos y nos transformaremos en otra cosa. Reverberaremos en los demás y en lo demás, pues por algo...