Dicen que en Isan nacen las mujeres más bellas de Tailandia, pero también las más mentirosas. Tal vez la belleza lleve consigo una condena. Es el tipo de lugar donde las almas nacen viejas.
Hubo un tiempo en que los hombres cruzaban océanos en barcos de vapor, creían en Dios, en el Estado y en la ducha fría. No porque fueran espartanos, sino porque no tenían más remedio. Hoy, en cambio, somos incapaces de...