
Queridos amigos: De una cosa podéis estar seguros: las pocas poesías reunidas en este fascículo del 'Zibaldone' son las últimas que he escrito y las últimas salidas de mi pluma que leeréis mientras yo viva. Forman parte de una colección también muy breve titulada EPÍGRAFE que sólo aparecerá tras mi muerte. PÁJAROS es un milagro. No me propongo hablar de belleza o, en todo caso, de valor literario (cosas acerca de las que doy libertad al lector para juzgar según su ánimo), sino del simple hecho de haber podido escribir las poesías. La he escrito en el verano de 1948; y fue aproximadamente a partir de la mitad de 1947 cuando empecé a sentirme morir a las cosas. Estaba seguro -materialmente seguro- de que no iba a escribir más versos. Pero la dolencia que me impide tanto vivir como morir me concedió aquel verano un breve período de tregua. Mi gratitud quedó expresada en algunos breves apólogos, en la triste melodía de 'Este año...', llena de presagios. PÁJAROS también nació de una circunstancia ocasional. El gerente de la librería de viejo que aún lleva mi nombre, había comprado, poco antes, un lote de libros sobre la caza y los pájaros. Creyendo haber hecho un mal negocio (después se vio lo equivocado que estaba), lo había escondido en una caja, tapándolo, para no verlo, con un saco que un asomo de curiosidad superviviente o el exceso de mi aburrimiento terminaron por levantar. Y me puse a ojear aquellos viejos libros. Me quedé sorprendido -mejor sería decir fascinado- por los que hablaban de los pájaros, de su vida, de sus hábitos y costumbres. Me pareció haber descubierto el paraíso en la tierra; y que, de tener que nacer, el único destino envidiable era el de nacer pájaro... Umberto Saba



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