La creciente es la segunda novela de una escritora argentina, Susana Constante, quien ganó, en 1978, el Premio La Sonrisa vertical por su novela La educación sentimental de la señorita Sonia, otorgado anualmente por Tusquets Editores a la mejor obra inédita de narrativa erótica.El comedimiento, la distinción y la delicada ironía de ésta dejan lugar aquí, en La creciente, a un inesperado tono duro, a veces hasta feroz, mordaz, en todo caso profundamente corrosivo. Susana Constante se muestra despiadada con aquellos quienes, cegados por alguna fe o embobados por la obscena jactancia de ciertas palabras, todavía creen en el sacrificio, el heroísmo, la resignación son actos útiles. Tan sólo tiene sentido la lucha, incluso la lucha a muerte, aun en las situaciones límites más absurdas, cuando sirve para salvar el propio pellejo.
Es el caso de El Polaco y Georgina. Tras huir de un bochornoso mundo, en el que se les obliga a todos a saltar por igual y al mismo ritmo, se refugian en un viejo caserón en el campo, no porque les atraiga una vida supuestamente incontaminada, sino simplemente para que les dejen en paz. Pero pronto se pone a llover, y nadie puede evitar la creciente . Encaramados en el tejado de la casa, ven pasar, llevados por las aguas, todo lo bueno y todo lo malo de una población a la deriva desde mucho antes de la catástrofe, lamentables detritus los unos, grotescos los otros, inútiles todos. Llenos de razón y en posesión de la Verdad, van estúpidamente hacia la muerte.