
El toro y el torero, frente a frente, se miran en un espejo perverso. La capa convoca (cita) y aleja ( vacía) al animal de la misma manera que la ofrenda de sacrificio convoca y revoca a la divinidad. Lienzo henchido, metódico desencadenamiento de poderes. Es necesario que el hombre sea lo suficientemente dueño de sí para que la tempestad permanezca inmóvil, suspendida.



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