En estos dos cuentos se nos habla del derecho a recibir cuidados especiales (Frida tiene que guardar cama sin moverse) y del derecho al amor de la familia (una brujita rubia no debería ser un problema).
Con palabras simples y unas ilustraciones tiernas y divertidas, la autora recrea el día a día de un niño diferente: sus dificultades, sus cualidades, los obstáculos que tiene que afrontar.