
En general, hemos aprendido a ser complacientes, a ocultarnos tras una máscara, a desempeñar un papel. Hemos adquirido la costumbre de disimular lo que nos sucede, con el fin de ganarnos el reconocimiento, la integración o una aparente comodidad, en lugar de manifestarnos tal como somos. Hemos aprendido a separarnos de nosotros mismos para estar con los demás. Y aquí tiene su origen la violencia en la vida diaria: no escucharse a sí mismo conduce, tarde o temprano, a no escuchar al otro; no respetarse a sí mismo conduce, tarde o temprano, a no respetar al otro.



Otros clientes que compraron Deja de ser amable: ¡sé auténtico!<br>Cómo estar con los demás sin dejar de ser uno mismo, también compraron:
Otros libros de Psicología general: